Según lo que pude observar, la mayoría, le da mayor importancia a las habilidades personales. En cierto modo estoy de acuerdo, porque las habilidades personales te ayudan a ser mejor en lo que haces pero la preparación técnica, encuentro que es como lo que le da la forma a esas habilidades. Es decir, para mí, ambas son importantes.
2. Asiganción: La disciplina en mi salón de clases.
Observar durante esta semana ¿Cómo se maneja la disciplina en mi aula? Prestar especial atención a ¿Qué ocurre antes y durante los momentos de mayor disciplina? ¿Qué ocurre antes y durante los momentos de mayor indisciplina? ¿Cómo me siento en cada uno de estos momentos? ¿Cómo reacciono ante la disciplina/ indisciplina? ¿Cómo reacciona la maestra ante la disciplina/ indisciplina? ¿Cómo reaccionan los niños ante la disciplina/ indisciplina? ¿Qué efecto tienen estos momentos de disciplina/ indisciplina en el aprendizaje de los niños y niñas?

En mi aula, se toma mucho en cuenta la disciplina de los niños y niñas, creo que más que por la razón de parecer un aula organizada, que también es uno de los motivos, lo hacemos más por la seguridad de los niños y niñas. La disciplina para la maestra del aula en que trabajo, corralito, es algo importante, y tratamos de mantenerla en todo momento, tomando en cuenta qué le puede estar pasando al niño (situación) y tratando de adecuarlos o moverlos si vemos que algo le está afectando la conducta. Cuando estamos en los diferentes momentos del día, tratamos de mantener a los niños sentados o parados, según lo requiera la actividad; participando en las diversas actividades y respetando todo lo que les rodea (compañeros, maestros, materiales). Si vemos a los niños o niñas muy inquietos y se han intentado otros métodos como cambiarlos de lugar, se le cambia la actividad o material para que vuelvan al orden.
Los momentos de mayor disciplina generalmente son la hora de gimnasia, juego- trabajo, momento en que realizan sus trabajitos. Según mi punto de vista, es porque estos momentos involucran mucho más actividad y movimiento, no tanto estar sentados y escuchar. Antes de gimnasia trabajan con literatura, es decir, la maestra lee un cuento; antes de juego-trabajo, tenemos el acto de bandera y encuentro de grupo; y antes de los trabajitos, contamos un cuento.
Los momentos de mayor indisciplina son la clase de música y la hora de contar un cuento antes de los trabajitos. Considero que el hecho de que toman la clase de música en el gimnasio, es decir, en el mismo lugar donde hacen gimnasia, puede ser que eso les confunda; además, la falta de control de grupo que tiene el profesor de música no ayuda a que los niños mantengan una disciplina. En cuanto a contar un cuento, no sé si es el hecho de que tienen que durar un rato sentados correctamente, sin hablar entre sí y “escuchando” según desea la maestra, pero es un momento en el que los niños y niñas normalmente se mueven mucho, se quieren poner de pie, hablan, se golpean.
Durante los momentos de disciplina me siento totalmente aliviada y pienso que sí están funcionando los métodos empleados por el maestro o la maestra, además que es una satisfacción ver cómo los niños pueden comportarse disciplinadamente. Por el contrario, en los momentos de indisciplina, pienso en lo que hacen sus padres en sus casas con esos hijos y honestamente muchas veces culpo esto, porque sé de casos en que el niño hace todo lo que desee, otro caso en que la madre quiere que la hija vaya totalmente por la línea recta, como se dice popularmente; y casos, en los que el niño pasa más tiempo con la nana; es por esto, que trato a veces de entenderlos, en estos momentos quizás es el único tiempo en que algunos de ellos pueden soltarse y ser quiénes son. No obstante, muchas veces tengo que respirar profundo para no cometer locuras, porque durante los momentos de indisciplina lo primero que pienso es qué voy a hacer para que estos niños se mantengan como debe de ser. Muchas veces cuando estoy sola en estos momentos trato de tener más cerca los dos niños que normalmente suelen salirse de control y que hacen que los demás compañeros también lo hagan, pero es un poco difícil, por lo tanto, al llegar los momentos de indisciplina trato de cambiarles la actividad y organizarlos un poco nuevamente. Cuando vuelve la disciplina, suelo decirle al niño ¡Muy bien! Además últimamente estoy empleando lo de tratar de evitar la palabra No, para que el niño me escuche y entienda.
En general, me parece que la maestra se encuentra totalmente acostumbrada a esta edad y los diversos comportamientos. Cuando los niños están disciplinados, raras veces ella resalta sus buenos comportamientos y cuando se da la indisciplina, como mencioné anteriormente trata de poner orden. Lo que más me llama la atención es la forma tan sencilla con que lo hace, le habla firme al niño y si no obedece pues le ofrece su ayuda y lo hace. Por lo tanto, es difícil que una situación se le torne bastante indisciplinada. Lo que no me gusta es que a veces cuando se da la indisciplina ella comienza a ofrecer stickers o paletas que no les llega a dar al niño o niña, por lo que utiliza la mentira o premios para motivarlos y no les enseña a hacerlo por ellos mismos.
Los niños colaboran tanto si comienza la indisciplina o si existe disciplina. Normalmente la indisciplina comienza cuando uno de los niños o niñas se sale de control, uno trata de organizarlo y después los demás siguen el ejemplo, por lo que al final la situación se multiplica, ya no es uno que necesita volver a donde se estaba, sino todos; por lo que, a la hora de indisciplina los niños comienzan a subirse uno encima del otro, algunos que tienen juegos más pesados suelen empujar o golpear a sus compañeros, comienzan a bajar materiales del estantes y algunos a tirarlos, otros comienzan a llorar. Mientras que, cuando se dan los momentos de disciplina, los niños realizan y participan activamente en las actividades; cantan e incluso saben qué es lo que sigue o qué hace la profesora después de eso. En fin, los momentos de indisciplina pone a los niños felices hasta cierto punto, porque al final se cansan y algunos lloran y se lastiman; por otro lado, los momentos de disciplina, hacen que los niños estén felices, aprendan y a la vez se diviertan de una manera ordenada, por eso se encuentran más tranquilos, cómodos, protegidos, porque saben que estamos ahí para lo que necesiten y entretenidos.
Yo pienso que estos momentos de disciplina e indisciplina ayudan a formar la autoestima, personalidad e incluso los ayuda a identificar lo que puede y no puede hacer en diferentes ámbitos. Los ayuda a saber cuál es el momento correcto para cada actividad. Creo que a la larga, mantener la disciplina en los momentos en que se dan, ver si se pueden disciplinar en los momentos que no hay y sino, tratar de cambiar algo, para que así podamos formar personas responsables, respetuosas y preparados para lo que les sigue.
3. Asignación: Relación entre disciplina, rutina diaria y estrategias.
Para comenzar a conocer la relación de los conceptos, se debe clarificar qué son las estrategias, la rutina escolar y la disciplina, en el ámbito educativo, centrándonos principalmente en el nivel inicial. Por lo tanto, se detallarán a continuación informaciones de las mismas y algunas aplicaciones en el centro que trabajo y en mis diversas prácticas como docente.
Primero, hablaremos de las estrategias. Según la página web, Monografías, “las estrategias metodológicas de enseñanza- aprendizaje constituyen la secuencia de actividades planificadas y organizada permitiendo la construcción de conocimiento.” Por lo que se puede destacar el hecho de que ayuda a mejorar los procesos espontáneos de aprendizaje y de enseñanza.
Cuando le pregunté a la maestra con que trabajo, qué tan importante era la implementación de las estrategias en relación a variedad e innovación, me respondió que lo consideraba bastante importante ya que la calidad de la educación va enmarcada a esa dirección. Señala que no basta con conocer y dominar las interioridades de las asignaturas, sino que hay que hacerlas llegar al estudiante de forma tal que produzca en él un deseo de investigación, un afecto incluso por conocer la estructura cognitiva. Para ello, se hace necesario que el docente emplee las estrategias que habrán de ayudarle en ese noble propósito. Dichas estrategias deben de ser enmarcadas en un contexto innovador y variado para atraer la atención de todos sus estudiantes a lo largo del transcurrir de su ejercicio profesional.
En relación al punto de vista de la maestra con que trabajo, Nicole Ortega, Florelís Alfonzo dice que: “desde este enfoque, se infiere que los docentes pueden cambiar aprobando nuevas ideas, usando nuevos materiales o adoptando conductas sin comprometerse realmente e identificarse con el cambio”. Entonces sí, es muy importante que innovemos estrategias, para así atraer el interés del niño y demostrarles que no es aburrido aprender, que se puede hacer de una manera tan divertida como lo es jugar, cantar, caminar, pasear, entre otras.
Por otro lado, la disciplina, según Wikipedia (s.f.), se refiere a la regulación de los niños y el mantenimiento del orden o reglas en la escuela. Según lo observado en el centro donde trabajo, se da y depende de los diferentes momentos en que se encuentren, lo que hicieron antes y sobretodo, con la edad que se trabaja. En mi caso, con niños de uno y dos años es más difícil para algunas actividades que requieran más atención y menos involucramiento de movimientos del cuerpo. Ahí creo que vendría la rutina diaria.
La Secretaría de Estado de Educación define la rutina como una “forma de organizar el día de la manera más adecuada posible, de forma que brinde al niño y la niña posibilidades de saber qué pasará luego de lo que está haciendo, creando un clima de seguridad y confianza al poder establecer una secuencia de los acontecimientos día a día.” En cuánto al centro donde laboro, vimos que tienen diferentes actividades al inicio del día para el nivel de corralito y que en un mismo horario, van al mismo lugar, aunque a veces a tomar clases de Gimnasia, otras veces, clases de Música; lo que les permite conocer al niño dónde va en ese momento, pero que no les beneficia para la disciplina a la hora de música. Así mismo lo establece el blog Importancia de la Educación Inicial, cuando dice: “La misma se llevará a cabo según la necesidad de cada grupo y para cada período el docente planificará diferentes estrategias y equipará cada espacio con los materiales y recursos existentes, según el previo diagnóstico realizado y los objetivos propuestos.” En mi caso, con los niños y niñas del nivel de corralito.
Según lo investigado y refiriéndonos a los tres conceptos: disciplina, rutina diaria y estrategias; existe una complementación uno con otro. La disciplina depende mucho de las estrategias que utilice la maestra y también de la organización de la rutina diaria. A su vez, las estrategias se emplean durante la rutina diaria, y cabe destacar, que existen estrategias para que durante los diferentes momentos del día se mantenga la disciplina. La organización de la rutina diaria es primordial para la disciplina y durante la misma, se emplean estrategias, incluso para la misma creación de las rutinas, se utilizan estrategias.
Por lo que se puede decir que los tres conceptos aquí tratados se complementan entre sí y se afectan o por el contrario, se benefician, según la manera en que se manejen.
Reflexiones
Estas asignaciones nos aportaron de manera eficiente en nuestros conocimientos como futuras maestras, ya que nos van ayudar en un futuro como docentes a impartir toda la teoría en la práctica, como nos destacan en cada una de las asignaciones que le vamos a presentar a continuación.
Las tres asignaciones que consideramos más importantes son:
¿Cómo influyen las actitudes y valores del docente en su desempeño en el aula?
Esta asignación nos llamó mucho la atención, ya que nos pudimos dar cuenta de que la actitud del docente es muy importante en el proceso de aprendizaje del niño. Los valores que le inculcamos al niño vienen desde la maestra, porque somos su ejemplo a seguir, por lo que tenemos que aprender a autoevaluar nuestras emociones al momento de hablarle a nuestros niños.
Relación entre la disciplina, la rutina escolar y las estrategias.
Esta otra asignación la escogimos porque nos enseñó acerca de los métodos que utilizamos en el colegio y nos ayuda autoevaluarnos de acuerdo a las diferentes estrategias que utilizamos con nuestros niños para establecer la rutina del aula y también el manejo de la disciplina en el aula.
¿Cómo se maneja la disciplina en mi aula?
Esta última asignación y no menos importante, no dice que nosotras como educadoras tenemos siempre que tomar en cuenta la disciplina en el aula. Escogimos esta otra asignación porque para nosotras tener en el aula reglas y una disciplina beneficia el trabajar con nuestros niños, y es importante para el proceso de enseñanza- aprendizaje que tendrá el niño.
Los aportes que consideramos más importantes de estas asignaciones serian:
La influencia que tiene la actitud del maestro en el desarrollo del niño/a, es decir que le debe brindar cariño, confianza y seguridad en todo momento.
Que el aprendizaje del niño va a influir como lo trates día a día, ya que esto le va afectar por el resto de su vida en su aspecto socioemocional.
En cuanto a las estrategias en el nivel inicial, son muy importantes ya que son propósitos educativos, se pueden utilizar en todo momento en cualquiera actividad y cuando la implementamos en el aula, nos ayudan a que el niño pueda enriquecer más sus conocimientos, con nuevos conceptos que lo ayudarán tanto a nivel académico como emocional.
Un aspecto muy importante es que la formación de los valores como maestras, es un hecho que normalmente se nos olvida y siempre debe de ser considerado con la debida seriedad.
Mitos sobre la escolarización temprana
Mitos de la vida escolar temprana
Para contradecir algunos de estos mitos planteados:
Mito “Allí no estarán mejor que con las abuelas o canguro”
Comúnmente se piensa que es mejor dejar a los niños y niñas pequeños con algún familiar o persona de confianza, ya que estos lo cuidarán mejor. Es cierto, que los familiares y personas de confianza los cuidarán con mucho amor pero en el preescolar los alumnos, son considerados como nuestros propios niños, porque a cada uno de ellos los amamos como si fueran nuestros. Así como se establece en el blog de La escuela infantil de Andalucía (2012): “La escuela infantil, proporciona un ambiente acogedor, salas donde compartir espacios y juguetes que ayudan a socializar al niño y que ayudan a adoptar normas comunes” Además, recalca que todo se hace en un ambiente de cariño y confianza.
Gema Lendoiro (2013) nos dice que cuando tenemos una persona en casa de confianza, puede que esta persona no estén preparadas para el cuidado del niño o niña, incluso menciona la posibilidad de que pueden maltratar a los niños por lo que se debe estar atenta a la actitud del niño o niña con la persona. En cuánto a los abuelos nos expresa que muchas veces están cansados, pero de todas maneras tratan de satisfacer las necesidades de sus nietos, aún no pudiendo, por amor a ellos y a sus hijos. Es importante recordar que como dice el dicho famoso: “Los padres crían, los abuelos malcrían.” (s.f.)
Por último, y no menos importante, si lo dejan en cuidado de una persona de confianza o familiar, el pequeño o pequeña no va a tener el mismo desarrollo que se daría si está en un centro educativo, debido a que en éste último se trabajan las tres grandes áreas (cognitivo, emocional y motor).
Mito “El niño que va al colegio no será más independiente”
En la edad de preescolar los niños dan sus primeros pasos hacia la independencia. Según la revista ABC del bebé: “entre los 24 y los 36 meses, el niño quiere hacer todo por sí mismo. Experimenta un deseo de independencia que se intensifica a la vez que incrementa su habilidad para caminar.”
En estos primeros años, no sólo se intensifican las habilidades físicas y motoras (como la habilidad de caminar), de igual modo intensifican sus habilidades cognitivas, emocionales y también sociales. Todas estas áreas contribuyen al desarrollo íntegro del niño, y para que se dé un buen desarrollo de las mismas es necesario que los pequeños aprendan a tomar decisiones por sí mismos, a relacionarse y socializar con sus iguales. Con respecto a sus padres, el niño va aumentando su nivel de independencia y distancia.
La psicológa Alejandra Guerrero Teare, nos dice que es importante “Iniciar un proceso gradual de autonomía e independencia de los padres, que le permita al niño integrarse a nuevos ambientes.” Cuando el niño se integra a nuevos ambientes entiende que hay más como él en el mundo, entiende que debe hacer cosas por sí sólo. En términos generales, la relación con los pares, contrapesa la influencia de los padres, abriendo nuevas perspectivas y liberando a los niños para que puedan hacer juicios independientes. (Guerrero Teare, A.) Debemos tener en cuenta que todos los niños pueden y deben ser educados para ser independientes, una mayor autonomía favorece una buena autoestima, y este camino conduce a una evolución sana en cuanto a las decisiones y las vivencias del niño en su día a día.
Mito “Los niños allí no socializan”
“Desde el momento en que nacemos somos seres sociables puesto que nacemos de una sociedad, se dice que se es social por el continuo interactuar con las personas que nos rodean a nivel escolar, laborar y familiar.”
Erick Erickson desde los años 1900 ha estado hablando de la importancia de la sociabilización en el niño y la relación que existe con el área psicológica del mismo. Producto a esto creó la teoría del desarrollo psicosocial, la cual sostiene que “la socialización del niño afecta la identidad personal de este y que dichas etapas van a depender de la edad del niño.” (Muñoz, s.f.)
Al niño entrar en el preescolar se da cuenta que no es el único individuo, que existen otros igual que él y que además hay más personas en su entorno, lo que les ayuda a adquirir valores, normas y costumbres que los ayuda a verdaderamente comenzar a formar parte como miembro de la sociedad en que vive. Además la socialización, ayuda al desarrollo del lenguaje del niño o niña, los motiva a querer comunicarse.
La escuela es en la que el niño amplia sus relaciones sociales y conocimientos del mundo, adquiriendo de manera formal hábitos y comportamientos sociales, esta ofrece experiencias sociales más ricas y variadas. Gracias a su grupo de amigos, el niño logra expresarse con más libertad. Al convivir con otras personas igual a él o ella, el niño crea vínculos de amistad que los ayuda a sentirse más libres que con su propia familia.